En su ensayo «The Great Feminization» (publicado en Compact Magazine el 16 de octubre de 2025), Helen Andrews sostiene que la cultura de la cancelación y el wokismo no son principalmente un cambio ideológico, sino el resultado de la feminización demográfica de las instituciones clave.

Cuando las mujeres pasan a ser mayoría en ámbitos como las facultades de Derecho (desde 2016), los medios (como el New York Times en 2018), la academia o los departamentos de RR.HH., las dinámicas internas cambian de normas “masculinas” (jerarquía, conflicto abierto, riesgo y búsqueda de la verdad objetiva) a normas “femeninas” (consenso, empatía, seguridad emocional e influencia relacional).
Andrews rechaza que esto se deba solo a la competencia meritocrática: lo atribuye a cambios legales y regulatorios (leyes antidiscriminación) y a nuevas normas culturales. Advierte que instituciones que dependen del proceso adversarial —como la abogacía o el periodismo— pierden su misión original y priorizan evitar el daño emocional sobre la objetividad. Una de sus frases más citadas es que “el Estado de derecho no sobrevivirá a que la profesión jurídica se convierta en mayoritariamente femenina”. El resultado, según ella, es una sociedad más frágil, aversa al riesgo y estancada.
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